¿Jurado Popular o Juez Ordinario? 2ª Parte: Wanninkhof, Bretón y Tous

Analizados los aspectos jurídicos del Jurado Popular, cabe referirse ahora a algunos casos concretos que evidencian como sus decisiones están excesivamente influenciadas por el sentir popular y como prima más éste que la aplicación rigurosa de la ley.

Jose BretónDejando, por ende, a un lado la opinión personal que podamos tener en casos tan conocidos como el asesinato de Rocío Wanninkhof o el asesinato de uno de los asaltantes del chalé de la familia de joyeros Tous, nos centraremos en analizar aquellas “irregularidades” que ponen en evidencia la labor del Jurado Popular.


El “Caso Wanninkhof” (octubre de 1999) fue un clamoroso ejemplo de error jurídico grave, motivado por la presión social del momento y por las graves irregularidades cometidas por las autoridades judiciales y policiales.

Si bien la labor del Juez y del Ministerio Público fue pésima, actuando sobre la base de especulaciones sin ningún tipo de fundamento, el Jurado Popular no estuvo a la altura de su fundamental misión y emitió un veredicto en el que se limitó a repetir literalmente las conclusiones del fiscal.

Caso WanninkhofEstas conclusiones, emitidas sobre la base de la investigación de la Guardia Civil, mantuvieron que Dolores Vázquez estaba haciendo deporte por la zona de La Cortijera, en torno a las diez de la noche, y se encontró con Rocío. Tras una discusión, la apuñaló con un estilete o punzón y arrastró su cadáver hasta unos matorrales para esconderlo. Volvió a su casa y, de camino, paró a comprar tabaco en el restaurante Oasis que se encontraba en frente. Posteriormente, cogió el coche de cualquier extranjero que “dejaría las llaves puestas” para volver al lugar de los hechos sobre las dos de la madrugada, recoger el cadáver, introducirlo en el coche y llevarlo hasta su domicilio desde donde, tras varios días, lo trasladaría al lugar donde fue encontrado.

Conversaciones telefónicas mantenidas por Dolores Vázquez evidenciaban que era muy poco probable que hubiera podido estar en el lugar de los hechos en las horas indicadas. Además, se encontraba al cuidado de su madre y de la hija de su sobrina de dos años y medio esa noche, por lo que la tesis de que “habría salido a hacer deporte” carecía de sentido, pues nunca las hubiera dejado solas.

El cadáver de Rocío apareció desnudo y cerca de él dos bolsas con objetos personales, entre los cuales se encontraban dos camisetas de la víctima, pero no así vestimenta de la parte inferior ni su ropa interior. Se analizaron fibras de la ropa deportiva que utilizaba habitualmente Dolores y se cotejaron con las encontradas en el cadáver de Rocío. Tras un primer análisis de la Guardia Civil en el que se concluye que son coincidentes casi en su totalidad y que supone la condena social de la entonces imputada, su análisis definitivo determina su falta de similitud.

Por otro lado, Dolores Vázquez, el día de los hechos, no utilizó su coche ni alquiló ningún otro, por lo que el único argumento que se le ocurrió a la fiscalía para sostener su acusación fue decir que cogería el de algún extranjero residente en su misma urbanización (algo habitual) y que hubiera podido dejar las llaves puestas.

A parte de estas incongruencias, existieron a lo largo de la investigación y del posterior juicio ante el Jurado, otras muchas que denotan la negligencia de muchos de los profesionales actuantes.

Durante el juicio, el fiscal se limitó a intentar influir en el jurado, descalificando a la persona de Dolores Vázquez sobre la base de su relación lésbica con la madre de Rocío, sin que el Juez frenara tal situación, cuanto menos irregular. La falta de pruebas concluyentes y la sola labor descalificante del fiscal y de los medios que se ensañaron con la acusada, bastaron para que el Jurado emitiera su veredicto de culpabilidad.

Tras el pertinente recurso de la defensa, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ordenó celebrar un nuevo juicio ante la falta de motivación detectada en el veredicto del Jurado. La gran repercusión que había tenido el caso en los medios había determinado la condena de Dolores Vázquez.

Tony KingEn agosto de 2003 la desaparición y asesinato de Sonia Carabantes permitió encontrar al verdadero asesino de Rocío Wanninkhof: Tony Alexander King. El segundo juicio de Dolores Vázquez señalado para otoño de 2003 fue finalmente suspendido y, tras 17 meses de cárcel, fue puesta en libertad.

Pero, ¿qué hubiera ocurrido si tal descubrimiento no se hubiera producido?. ¿Un nuevo Jurado popular hubiera sido capaz de ver más allá de la imagen de mujer maquiavélica construida por los medios y la fiscalía, o se quedarían con el primer veredicto actuando éste a modo de estigma?.

¿Son los ciudadanos legos capaces de apreciar y valorar las pruebas al margen de su opinión personal, en casos como éste, de enorme presión social?.

¿Cómo estará la conciencia de los que enviaron a la cárcel a una persona inocente?.

En el “Caso Tous”, Lluis Corominas, yerno de los conocidos joyeros de la marca Tous, fue declarado no culpable de la muerte de un ladrón que pretendía robar en la casa de sus suegros.

Caso TousComo responsable de seguridad de la familia Tous, se desplazó hasta la vivienda de la familia tan pronto como se le informó por el vigilante de seguridad de la presencia de unos asaltantes.

Tras detectar un vehículo sospechoso en la inmediaciones se dirige hacia él y ante un movimiento extraño del conductor le dispara dos veces, causándole la muerte en el segundo disparo.

Alegó el señor Corominas legítima defensa para conseguir su exculpación, que finalmente consiguió gracias a la enorme alarma social existente entorno al aumento de robos en urbanizaciones de la zona. Además, ha de tenerse en cuenta que gran parte de los detenidos formaban parte de una banda de ladrones albanokosovares que actuaban en varias provincias de España y todos ellos con antecedentes por robo.

A pesar de las pruebas aportadas por la fiscalía, que ponían en entredicho el argumento de legítima defensa aducido por el acusado, pudo más la presión social y el ansia de poner fin a la impunidad de que parecen gozar en nuestro país los delincuentes y, especialmente, los que se dedican a robar y tienen antecedentes penales.

De nuevo, este caso pone en entredicho la labor del Jurado Popular que, en uno u otro sentido, parece decidir, más que con base en las pruebas y el tenor de la ley, en atención a la convicción social del momento. La presión o sentir popular no puede actuar como argumento en igualdad de condiciones que un informe pericial o una declaración testifical. Obviamente, ciudadanos de a pie no tienen por qué saberlo o entenderlo, por lo que, cabe preguntarse ¿por qué seguimos manteniendo una institución a todas luces inoperante?.

En breve conoceremos qué ocurre con el “Caso Bretón” y la desaparición de los niños de Córdoba: Ruth y José. ¿Crees que se hará justicia?.